Nueva marca para un festival de música clásica protagonizado por jóvenes artistas. Creamos un logotipo y una identidad gráfica desde el propio lenguaje musical: el signo de repetición se integra en la marca y su estructura se organiza en relación al pentagrama.
Como recursos gráficos dos elementos esenciales: una representación geométrica del compás (4/4), que aporta valores de orden y dirección, y el círculo amarillo, síntesis de la nota musical, al que otorgamos movimiento mediante su desplazamiento en las aplicaciones.
Dado el carácter barroco, reinterpretamos putti clásicos “tuneados” para acercar el festival al público joven. La gama cromática evoluciona secuencialmente desde el amarillo, cada color comparte valores del anterior, generando un universo fresco, dinámico y reconocible.