PLETHORA no representa un paisaje submarino: imagina cómo podría sentirse desde dentro.
Entre pliegues translúcidos, arquitecturas coralinas y partículas suspendidas, la materia parece respirar, florecer y deshacerse en una transformación continua. La cámara oscila entre la inmensidad y el detalle casi microscópico, revelando una coreografía de escalas, texturas y luz. La música es un pulso electrónico de herencia IDM fragmenta y recompone el ritmo de esa metamorfosis: la imagen no ilustra el sonido, dialoga con él.
El resultado de este experimento audiovisual es una pieza hipnótica desarrollada desde SIROPE.