ACTEC es una ONG belga que, desde hace más de cuarenta años, enseña un oficio a personas vulnerables en ocho países. En 2025 impulsó más de 40 proyectos y acompañó a más de 80.000 personas. Aun así, su director sabe el nombre de cada persona que aparece en las páginas de la Memoria. Ese cuidado es lo que quisimos hacer visible.
Una memoria anual tiene que demostrar dos cosas: que los fondos llegan donde deben y que se puede confiar en quien los gestiona. Sin embargo, el impacto lo cuentan los números y los rostros. Por eso las fotografías pesan tanto como los datos.
La tipografía es redonda y moderna, pensada para invitar a leer. El color separa los bloques de información y da a cada eje de intervención un espacio propio. Y cada pliego se resuelve con una estructura distinta.