El diseño de Arrebolá parte de las cualidades de este rosado y de su momento de consumo para construir todo su universo visual.El rosa conecta el color del vino con los atardeceres de Extremadura, mientras que la silueta semicircular de la etiqueta, inspirada en una bóveda, funciona como un marco desde el que contemplar ese cielo. Ramas en flor e hileras de luces completan la escena, evocando encuentros al aire libre que se alargan al caer la tarde.El naming concentra gran parte del peso visual y su acento se redibuja con una forma más curva, convirtiéndose en un gesto distintivo de la identidad.Los materiales y acabados aportan textura y sutiles destellos de luz, reforzando el carácter elegante y contemporáneo del conjunto.