De Domínguez nace como una marca para hotelería y hostelería que entiende el lujo desde la cercanía y el legado. Inspirada en la figura del anfitrión tradicional, construye un universo donde cada espacio se percibe como una casa abierta, cuidada y coherente. La identidad se articula en torno a un símbolo orgánico, casi heráldico, que remite tanto a lo doméstico como a lo emocional, alejándose de códigos hoteleros convencionales. La tipografía refuerza ese carácter culto y atemporal. El sistema visual permite convivir distintas unidades de negocio bajo una misma mirada, aportando consistencia sin perder singularidad. De Domínguez no es solo una marca: es una forma de recibir, habitar y recordar.