El Parque Comunitario del barrio Veinte de Mayo transforma 94 m² en un manifiesto de diseño urbano. El triángulo, antes vacío marginal, se convierte en matriz generadora: organiza suelo, mobiliario, pérgola e iluminación solar autónoma con coherencia geométrica y estética. Bancas de concreto reciclado, juegos de madera reutilizada y postes triangulares se integran en una composición que eleva identidad y resiliencia. Las columnas en “V” y “M” evocan al barrio y hacen del mobiliario un símbolo colectivo. Aquí el diseño trasciende lo funcional: convierte materiales donados en piezas con valor urbano, sostenible y emocional, demostrando que la creatividad puede transformar un lote en un ícono de pertenencia y esperanza para Latinoamérica.
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