Entre las risas de los consumidores, el crujir de la mesas desgastadas y el olor de la fritura y su crujir, hacen que este lugar no solo ofrezca chicharrones sabrosos y dorados sino un lugar donde los clientes puedan compartir un espacio donde cuenten sus historias, pasen a degustar y tomen un descanso así haciendo olvidar un día tan ajetreado. De ahí nace “La gran Porción” un lugar donde podrás degustar de las delicias del cerdo crocante que te remonta a los siglos XIX.