Edificios icónicos de la ciudad nos observan y nos interrogan. No son meras construcciones
estáticas: Conscientes de su destino y nos cuestionan sobre el futuro que tendrán. Nuestra
ciudad se proyecta hacia un espacio infinito, y genera una reflexión sobre el tiempo, el
patrimonio y nuestra relación con ellos.
El sentirse pequeño frente a esos gigantes que son los edificios e insignificantes frente al cielo
tan emblemático para todos los uruguayos. La fuga es un recurso gráfico, pero también es un
juego de palabras, ¿quien fuga de quien? y ¿Porque?. ¿Es el paso del tiempo un elemento que
inexorablemente pone a los edificios y su valor patrimonial en riesgo y por consiguiente en
fuga?
El afiche plantea interrogantes, y nos hace reflexionar en cómo cuidar aquello que define
nuestra ciudad.