Cada Navidad enviamos un detalle especial a nuestros clientes, pero el regalo eclipsaba lo que queríamos destacar: el diseño. Decidimos que el packaging fuera el regalo, dando origen a nuestro Belén anual, reinterpretando la tradición con nuevos conceptos y estilos gráficos. Formado por cuatro cajas encajadas como matrioskas, el desempaquetado se convierte en un ritual de descubrimiento. Además, es eco-responsable: cajas de cartón estándar transformadas en objetos coleccionables. Nuestros clientes comparten fotos de sus Belenes junto a ediciones anteriores, demostrando que el packaging puede generar emoción y permanencia.