Desarrollo de Campaña social que visibiliza la alineación parental como una forma de violencia emocional infantil. Surge en un contexto urbano como la CDMX, donde los divorcios en aumento generan conflictos que afectan directamente a los hijos. Se dirige a madres y padres de 25 a 45 años en procesos de separación, buscando sensibilizarlos sobre el impacto psicológico que provoca utilizar a los hijos como instrumentos de disputa. El oso se convierte símbolo icónico de ternura e infancia, se transforma en un objeto de tracción emocional, dejando de ser sujeto protegido para volverse trofeo, así mismo la Campaña cuenta con solidez con el respaldo de instituciones como el DIF, promoviendo como resultado la corresponsabilidad emocional y el respeto al vínculo con ambos progenitores.