Alineado con los valores y filosofía del club, se planteó una iniciativa sin precedentes en el fútbol: el capitán jugaría con un brazalete diferente en cada partido, diseñado pensando en el rival, volteando así el concepto tradicional de brazalete. Las ilustraciones poseían guiños a la cuidad o la tradición del equipo contrario y fueron el resultado de una cuidada investigación para, a través del respeto y con especial atención a los detalles y diseño, poner en valor la cultura y el arte en el mundo del deporte. Medios generalistas y especializados, tanto nacionales como internacionales, se hicieron eco de la acción y valoraron su originalidad.
Una idea diferente que creó un nuevo medio donde diseñar y llamó la atención de los aficionados de otros clubes y se viralizó en redes sociales.