En una categoría madura y con poca innovación, el reto era aportar claridad y valor desde el diseño. La gama incluye 16 referencias y hasta 5 variedades de aceituna (con o sin hueso, rellenas, saborizadas y 3 calibres grandes), por lo que la prioridad fue ordenar la información para facilitar una lectura clara y evitar errores en la elección. El sistema jerarquiza las variables del naming y utiliza el color para diferenciar recetas y variedades. La inspiración nace de los colmados y mercados tradicionales donde se vendían aceitunas y encurtidos: tipografías semi-gestuales y grafismos que evocan ese origen sin caer en el clasicismo. Un pattern inspirado en la azulejería andaluza viste el pack y conecta el producto con su territorio, aportando identidad, variedad y calidad a la marca propia.