Para promover la exposición «Oceanus Plasticus», sus criaturas híbridas trascendieron el espacio museístico y ocuparon el entorno urbano mediante dos acciones de gran formato en el Bizkaia Aretoa. Por la noche, una proyección animada de gobos transformó la fachada en un inquietante fondo marino del que emergían, desde la oscuridad abisal, monstruos contemporáneos: formas de vida nacidas de la negligencia humana y mutadas por los residuos plásticos, capaces de desafiar la imaginación. De día, vinilos de gran formato convirtieron la cristalera en una inmersión submarina simbólica, invitando al público a sumergirse en un océano imaginado. Dos intervenciones visuales que activaron el espacio público de Bilbao como plataforma de reflexión sobre la sostenibilidad de nuestros mares.