Diseño de señalética y dirección de arte para el edificio de La Azucarera, un lugar con historia y carácter industrial construido en el siglo XIX que conserva el encanto de la arquitectura industrial de la época y se reconvierte en un centro de actividades para jóvenes.
Partiendo de la marca principal de Zaragoza Joven, creamos un sistema que guía y refuerza su personalidad. Elegimos el acero galvanizado por su acabado robusto, que respeta y pone en valor el espíritu industrial del lugar. Transformamos las formas de la identidad gráfica en texturas y usamos los colores corporativos para identificar cada planta y facilitar la orientación en el edificio.
El resultado es una señalética que no solo guía a los usuarios, sino que une de forma armónica el pasado del edificio con su futuro.